13/12/16

Raro S

Estoy derrotado, triste
gris y decaído.
Soy una muralla en ruinas
y un embalse colmado
que no sabe cuándo va a vaciarse,
solo sabe que va a ser pronto.

Y me callo como una puta lo que siento
para seguir oyendo a los pájaros
desde el ataúd de mi vida.

No pienso dar nunca más la clave de mi guarida,
porque al final siempre acabo huyendo.
Y nunca tengo un hogar.
Nunca tengo un refugio.
Nunca tengo unos brazos
que me digan,
vente, yo te atrapo.

12/12/16

EXPRE

Me gusta la poesía porque es una manera de expresarse, y a mí me fascina cualquier instrumento que sea capaz de amplificar la voz del alma. Me gusta la poesía, lo que no me gusta son las gilipolleces. Entiendo que los autores quieran comer y por eso escriban lo que la gente quiere leer, pero ¿y el público? ¿Realmente queremos que nos cuenten cosas que nada tiene que ver con lo que pasa en el mundo? Personalmente, cuando leo poesía busco un desgarro de aquel que la escribió, busco el realismo sucio de Bukowski, la depresión de Bécquer, el ansia de mejora de Unamuno, la petición de paz de Blas de Otero o incluso el descontrol de la poesía de vanguardia. Busco expresión, no estrategias de marketing. Pero tampoco podemos negar que los poetas no solo lloran, sino que también comen. Por eso me enfado cuando veo que lo que la gente parece querer es la nueva figura femenina de una chica dura que por dentro es lo más sensible del mundo. Ya está bien, realcemos a la mujer valiente, a esa tipa dura que realmente es dura, y eso es lo que hace que siga adelante. Está claro que todos llevamos un niño dentro, pero no nos engañemos, no siempre se dan las condiciones necesarias para sacarlo a pasear, o no siempre me da la gana de enseñártelo, por muy poeta del amor que seas y por mucho que me jures lo bonita que es la niña que llevo dentro. Siendo sincera, me parece que reducir un género a eso, es imperdonable. La mujer es fascinante porque es persona, igual de fascinante que puede ser un hombre. Lo malo de esta sociedad es que aún sigue diferenciando a los géneros por motivos más que físicos, y eso es insalvable en estos momentos, sobre todo con el movimiento feminista, que ha evolucionado de una reivindicación con sentido, a un falso principio de toda mujer moderna, a una moda...y como toda moda será olvidada. Las mujeres tienen que hacerse valer, y posicionarse contra los hombres no es la solución, sólo una complicación añadida. Luego está el tema del físico. Otra cosa en la que todo el mundo miente. Claro que una mujer o un hombre no tienen por qué tener un cuerpo perfecto, eso sería una escultura y por suerte aún no lo somos; sin embargo el hecho de cambiar tu cuerpo no implica que no te quieras. Con esto quiero decir que hay personas que son delgadas y no significa que no coman, igual que habrá personas que por más que se esfuercen no podrán bajar de un mínimo peso ( hay una cosa que todos tenemos que se llama metabolismo, y varía de unos a otros). La delgadez excesiva es asquerosa, pero presten atención, la obesidad también, ninguna de las dos condiciones se deben ver como una "autoaceptación" porque por mucho que te aceptes, hay que saber ver cuándo es necesario cambiar algún hábito en tu vida para que sea un poquito más saludable.
No nos dejemos convencer por favor, las mujeres no siempre se derriten por dentro, los poetas no siempre escriben de corazón y las personas siguen las modas a conveniencia. Vamos a expresarnos con sinceridad de una puta vez. 

4/12/16

Ni eco

Admito decepción,
quizá soledad.

I just wanna be yours si me pones
a los red hot,
pero si me preguntas por qué hago esto,
todo se desvanece.
Y sigo pensando que nunca entendiste
cuál fue el objeto de mi lucha.
Me siento idiota cuando me recuerdo compartiendo todo
porque dudo que calara, y
estuve emocionada ante ti,
y te declaraste amante de mi voz...
qué error fue pensar que lo que amabas eran las palabras.

No hay ideas, no hay expresión,
ni siquiera eco,
soy una puta reverberación.

26/11/16

Magnum photos

Todo empieza cuando te das cuenta de que lo que buscas no es lo que vas a encontrar. Así de fácil.

Introduzco “Magnum photos” en google imágenes y al instante salen mínimo 345 fotografías del arma con dicho nombre. Magnum photos, es desde 1947 una agencia internacional de fotografía gracias a un grupo de reporteros de guerra que decidieron que ya era hora de unirse para conseguir sus propios derechos de imagen. Desde entonces, los fotógrafos pertenecientes a esta agencia han reflejado el hambre, la pobreza, la guerra, las drogas, la fama, la religión, los crímenes y muchos otros temas que forman parte del conjunto que hoy en día llamamos sociedad, denunciando injusticias de la manera más visual y silenciosa posible, porque a veces lo que necesitamos es un poco de silencio para ser capaces de percibir todo aquello que sobrepasa los límites que nosotros mismos nos imponemos. Y es que uno de los adjetivos que define al ser humano es “selectivo”. Seleccionamos de entre toda la realidad las cuatro o cinco cosas que consideramos más importantes e ignoramos aquellas que son molestas, repetitivas o imposibles de solucionar. Decidimos excavar un hueco en el vertedero que constituye nuestro mundo y nos metemos en él cubriéndonos los ojos para imaginar que estamos en un paraíso inigualable.

Siempre me ha gustado la fotografía, supongo que es por esa manía individual de que todo quede registrado, de que no se escape ningún detalle del universo, de sentir que todo tiene su importancia. Los colores del atardecer de Zahara, las arrugas de las manos de mi abuela, los ojos verdes de un gato negro, la calidez de una hoguera en invierno, el olor a pan por la mañana, la sonrisa de la persona más triste que he conocido hasta el momento...
De pequeña pensaba que las cosas bonitas, lo atractivo, era lo que debía ser fotografiado, sin embargo con el tiempo he ido cambiando de opinión. Todo merece ser recordado. A los ocho años nada cambiaba, para mí, mi madre seguiría con ese aspecto tranquilizador y superior toda mi vida, mi habitación siempre estaría pintada de amarillo y la moto de mi padre seguiría siendo un objeto admirable y a la vez misterioso para mí. Ahora todo cambia, la gente no es lo que parece, cada gesto tiene un trasfondo, cada acción una consecuencia y la ignorancia parece voluntaria.

A veces, me meto en internet, abro google y escribo unas cuantas palabras al azar, acto seguido miro las imágenes relacionadas y las observo detenidamente. En ocasiones, lo que aparece no tiene nada que ver con lo que realmente quería encontrar, imagino que es porque las palabras en sí sólo nos sirven para nombrar, la diferencia está en qué significado tenga para cada uno el objeto o pensamiento a denominar. Y ahí es cuando vienen los problemas, cuando para mí magnum significa imágenes y para google significa arma. Extrapolando esto a una sociedad en la que cada persona haya decidido sus prioridades con distintos criterios, se podría llegar a pensar que la incapacidad de utilizar la palabra correcta para cada situación es el origen de todos los problemas. Sin embargo, aunque encontráramos una palabra para cada sentimiento o pensamiento (con todos sus matices dependiendo del tipo de persona, su posición social, edad, sexo, religión, raza, color de pelo y longitud de pestañas) nos encontraríamos que la variedad de las opiniones es incluso mayor que el número que se corresponde con la población mundial existente. Es lo que suele pasar con Nene. Nada más salir de clase me dirijo como de costumbre hacia el metro. Muchos días voy solo, otros, me acompaña Nene, pero como vive a dos manzanas del instituto nuestra conversación se reduce siempre a una charla de cinco minutos que acaba en una discusión sobre cualquier tontería por el mismo motivo que he explicado antes, la enorme incapacidad del ser humano para usar el vocablo adecuado. Después me pongo los auriculares y continúo. Paso el abono por el torno y me sumerjo en una profunda reflexión conforme voy bajando las escaleras mecánicas. A menudo trata de aquello sobre lo que he discutido con Nene, al principio trato de encontrar la frase exacta que me dé la razón en nuestra próxima pelea, luego me voy por las ramas y acabo trepando por el infinito árbol que constituye mi mente. Mi mente. Qué curioso el cerebro que no se limita a ser un órgano físico, qué extraño hogar para las ideas.

El cuerpo humano a veces se define como una “máquina perfecta”, una máquina que, a mi juicio, no sólo es perfecta sino que además es única. La cosa se complicó más cuando ya no hablábamos del cuerpo exclusivamente, sino que el concepto de persona se introdujo de manera sigilosa en nuestro vocabulario, entonces fue necesario diferenciar entre animal y humano, y de forma prioritaria, reducir esa diferencia entre los propios hombres, que se habían dedicado desde los orígenes de la sociedad a crear grupos y estatutos que los separaban entre sí. La cabeza ya no era únicamente un cráneo y un cerebro, existía también aquel curioso hemisferio izquierdo al que asociaban las cualidades artísticas de cada individuo, su imaginación e incluso su locura. Entonces la máquina de la que hablaba ya antes, incluiría este conjunto de cuerpo y persona, de lo sensorial y lo abstracto, de lo demostrable y lo milagroso. La Ética demostró que estaba por encima de todas las ciencias e impuso su tabla de mandamientos, que se conocerían como Declaración Universal de los Derechos Humanos. En conclusión, los humanos somos personas y por ello, somos iguales.

La voz del metro interrumpe mi reflexión anunciando la próxima parada. Entonces me doy cuenta de que la canción que estoy escuchando no me gusta. La cambio. Levanto la mirada y veo a un ejecutivo de unos 50 años, parece serio; a su lado un chico joven, probablemente universitario luce una riñonera y unas rastas como símbolo del tipo de vida que lleva. Pienso que son opuestos. En ese momento vuelvo a pensar...¿Iguales? Tal vez sí en dignidad, en derechos, pero en opiniones, en puntos de vista no somos ni parecidos, de hecho me apuesto lo que sea a que los llamados tópicos universales como son el amor, la muerte o incluso la política, poco o nada se podrían englobar en unos cuantos modelos que nos diferenciaran. Me atrevo a decir que la globalización es una ilusión. Me atrevo a decir que no existen visiones generales. La generalización es necesaria, y a pesar de ello, el concepto más erróneo posible. Generalizar supone redondear percepciones en lugar de números, para luego clasificar todo lo que captamos. Si cada uno pudiera hacerse su ideología particular, lo haría, y a fin de cuentas, todos en su cabeza ya la han generado incluso sin percatarse si quiera. Y lo mejor es que todas las ideologías, como las opiniones son reales y válidas. La del ejecutivo y la del joven. La de todos los polos opuestos. “Próxima parada: Las Musas” De nuevo la voz me recuerda que la realidad no se reduce a las ideas. Qué decepción se llevaría Platón. Salgo del tren y voy esquivando a la gente para llegar la primera a la salida. Un guardia del metro me para. Me pasa a menudo. Mira mi mochila y se desilusiona al comprobar que alguien con mi aspecto no lleve nada extraño. Me da pena, los prejuicios nos hacen presos de una cárcel construida a base de apariencias.

Por fin llego a casa. Miro la foto que imprimí ayer para un trabajo, se copió dos veces y la segunda copia la coloqué en mi corcho. Es bonita. Representa la revolución hippie, en ella se ve una fila de soldados armados y protegidos con sus cascos y trajes especiales y, enfrente, un grupo de personas con el pelo largo y ropa suelta (o desnudos) y un chico que aparece colocando una flor en el fusil de uno de los militares. Parece una metáfora: una guerra en la que el mayor ataque es no atacar. Una guerra en la que la mayor provocación es el amor en público, en la que lo políticamente incorrecto para unos, es besarse, y lo más real para los otros, son los efectos de la droga, a los que dan protagonismo con un movimiento artístico como es la Psicodelia. Los jóvenes reivindicaban la necesidad de ser más humano y menos tabú, reivindicaban la libertad y creían en un mundo más justo, pero sobre todo creían en que se podía lograr.

Me vuelvo a acordar de Nene, del ejecutivo, del universitario, del guardia...Cada hombre y cada mujer es un mundo. Buscamos la comprensión del resto de los mundos individuales, pero por encima de todo buscamos que el resto comprenda nuestra manera de ver las cosas. Artistas de todo el mundo intentan demostrarnos que la belleza no es la misma para todos y que las realidades en las que estamos envueltos se puede contemplar con matices y colores diferentes dependiendo de la posición que ocupes en el momento de su captación. Ellos intentan gritar con pintura, con palabras o con el propio silencio. Porque en los conflictos humanos, la visión de las cosas depende de la perspectiva y posición que tomemos. A veces pienso que todos somos un poco artistas, porque todos podemos expresarnos. La palabra es, desde mi punto de vista, el gran instrumento de la revolución, y cuando hablo de revolución me refiero a una revolución de ideas, una reivindicación de una inteligencia que parece que se ha escondido tras una sociedad pasiva e inmóvil. Todos somos capaces de decir algo. Somos una marea de ideas que en conjunto forman un océano constituido por la misma agua. Y es que somos iguales, eso es lo complejo del asunto, somos iguales en valor, dignidad y derechos, cada uno de nuestros mundos vale exactamente lo mismo, pero también somos artistas y nuestras voces son diferentes. Cada uno de nosotros es un soldado que lucha por defender sus ideas en una guerra en la que parece más sencillo admitir una sumisión hacia el más fuerte que organizarse para formar un ejército de creadores de un nuevo movimiento. La debilidad del hombre se traduce en un conflicto, una guerra fría y salvaje entre habitantes de un mismo planeta que creen luchar contra un enemigo completamente opuesto, una guerra que empieza por la generalización de opiniones distintas que se ofenden y que, en consecuencia, desemboca en una lucha por la razón y el poder, una guerra en la que se combate cuerpo a cuerpo, pero también palabra a palabra. Una guerra que acaba con la comprensión de que detrás de cada vocablo se esconde un juramento, un compromiso o un sentimiento que lo convierte en único. Todo debe quedar registrado, porque todo tiene su importancia...por eso me emociona la fotografía.



20/11/16

Somos

Ya no sé a dónde nos dirigimos,
ya he olvidado nuestro origen
y sólo sé que caminamos,
que somos estrategas del viento
y la mirada.

Que somos aún sin ser
y jugamos a mirarnos lento
sin saber por qué.

Que somos nulos
cuando se trata de huir,
o separarse.

Que somos mucha mullara
y poca fortaleza,
porque lo que defendemos
es nuestra naturaleza
y libertad.

Que somos inspiración,
ganas, acción y consecuencia.

Que somos testarudos de cojones,
y eso nos ha separado mil veces.

Que somos fieles hasta la reencarnación
y eso nos hace reencontrarnos.

Que somos así,
perdidos, pero en plural.

24/10/16

Crítica universal

Esto es una crítica explícita. No recomendable para personas sensibles a las opiniones ajenas.
A continuación les citaré los aspectos más relevantes sobre el por qué siento que estoy en una sociedad ridícula, aunque antes de esto debo decir que no creo que nunca consigamos una desridiculización, ya que el ser humano en su conjunto es básicamente un individuo imbécil de un modo u otro (con esto me refiero a que, efectivamente, no somos iguales, hay gente superiormente, lateralmente o inferiormente idiota a los demás).
En primer lugar cabe destacar nuestra absurda política, y más concretamente nuestros absurdos representantes ( por llamarlos de alguna manera). Estos sujetos han demostrado no sólo no ser capaces de organizarse políticamente, sino que ni siquiera consiguen hacerlo mentalmente. Un día dicen una cosa, y al día siguiente otra; a menos que tengan una frase "estrella" en cuyo caso no pararemos de oírla: muchos de nosotros no teníamos muy claro que no significa no, pero creo que en estos últimos meses las cosas se han aclarado progresivamente, y podemos ha dejado de ser un verbo que exprese posibilidad. Por otro lado está la corrupción, que permítanme que les diga, denota un pasotismo por parte del resto de los ciudadanos, transformándolos en un niño yendo a comprar el pan sin saber aún la diferencia entre cincuenta céntimos y un euro. Y es que la culpa es de quien peca, pero también de quien ignora el pecado. Me río del concepto "tolerancia" y más aún de las circunstancias en las que el pueblo decide ser tolerante. Y hablando de pecados...¿Dónde quedó el respeto? Somos el súmmum de la modernidad y nuestra educación es la mejor, pero...¿Quién ha dicho apertura? Eso no es para nosotros, no señor, quien diga algo diferente es raro y no merece estar considerado. Para qué vamos a pensar por nosotros mismos con lo bonito que es comprar las ideas de los que mandan. Y por qué no, vamos a decir que somos una sociedad igualitaria, pero eso sí, que los "panchos" que no sudamericanos, que estén lo más lejos posible y las mujeres que se sigan ocupando del hogar a la vez que tabajan, porque total, ellas pueden hacer varias cosas a la vez.
Vamos a por la segunda ronda, hablemos del dinamismo, del movimiento de la ciudad, y no me refiero al de salida al extranjero, me refiero al griterío, al ruido. Debe ser que aquí cada cual tiene una discapacidad, los viejos están sordos, los de adultos están ciegos y los jóvenes están mudos y además, dormidos. Hay que despertar. Con esto no quiero decir que haya que multimanifestarse, hablo de la crítica después de la reflexión. No todo lo impuesto es correcto, y no todo lo impuesto lo hemos decidido nosotros. Hay que recordar que tenemos, además de voto, VOZ.
Habrán pasado por alto la palabra reflexión, posiblemente porque llevamos ya casi un año en periodo de "reflexión" y eso hace que ya ni nos acordemos de hacer los deberes día a día, preferimos posponer la tarea, o mejor aún, que la haga otro. Y mientras unos duermen, otros dejan un ojo abierto y sujetan un cuchillo por si se diera el caso de que alguien entrara en su casa para llevarse a sus hijos, porque sí, están en guerra, estamos en guerra. Un secreto a voces. Mientras tanto, hay quien roba pan para poder vivir, hay desahucios, hay desempleo, hay violaciones, hay pobreza extrema...¿Hay derechos humanos? ¿Hay más de un ombligo? Las discrepancias se suman. Y sin embargo aquí seguimos, sentados en una silla, siendo esclavos a conciencia de esta sociedad ridícula que se empeña en ignorar las mentes brillantes y premiar el catetismo, que rechaza la innovación suplantando su identidad y que nos da unos líderes que más que eso son títeres de una comedia neoesperpéntica.

Quise y no

Siempre que todos callaban yo tenía algo que decir. Y nunca me salía la voz. Así comienza mi historia, en un silencio provocado o un grito reprimido.

Quise decir que la verdad duele, y sin embargo es necesaria e ineludible.
Quise decir que sin ayuda, no puedo. Y al no hablar, no pude.
Quise decir que la unión es imprescindible.
Quise decir que los mejores planes surgen de la espontaneidad que sigue a la espuma de una mahou.
Quise decir que los mejores planos son en los que te pillo riendo sin preocupación.
Quise decir que no todos los ladrones son malos, que ser pecador no es absoluto.
Quise decir que necesitaba llorar y me puse a escribir.
Quise decir que con un poco de amor no se consigue todo, pese a las mentiras que nos cuenten.
Quise decir que hoy por hoy hacen falta personas con más luces y gente con menos miedo.
Quise decir que las prisas no son buenas, pero que tiempo para conocernos nos falta.
Quise decir que señalar a un corrupto no es ser un traidor.
Quise decir que la justicia no impera en la sociedad, y que yo, nunca la apoyaré.
Quise decir que la heterogeneidad da la vida, pero al mismo tiempo provoca la muerte.
Quise decir que la relatividad del concepto es real, que todo depende.
Quise decir que no tenía dudas, y eso era mentira.
Quise decir que  no me gustaba oírte decir gilipolleces, pero al final quise darte la razón.
Quise decir que no me creo algunas cosas.
Quise decir que dejaran de intentar enseñar estupideces y enseñaran a pensar.
Quise decir que hacía falta sentido crítico y cultura.
Quise decir que en aquella pelea te faltaban argumentos y te sobraba chulería.
Quise decir que te callaras.
Quise decir que siguiera hablando.
Quise decir que me gustó.
Quise decir que yo no opinaba lo mismo.
Quise decir que unas vidas valen más que otras, y no era ético.
Quise decir que creo en la igualdad, pero que doy más importancia a la justicia.
Quise decir que no me gustaba esa moda.
Quise decir que no te covenía.
Quise decir que no me convenías.
Quise decir que me arrepiento.
Quise decir que lo siento.
Quise decir que me olvidé, pero no me lo creía.
Quise decir que nos pone la superioridad, aunque no a todos de la misma manera.
Quise decir que la mala educación es sinónimo del fracaso.
Quise decir que detesto atacar, pero habrá que defenderse.
Quise decir que no me importaba ser políticamente incorrecta.
Quise decir que desnuda se está más cómoda, y si te descubres el cerebro, más aún.
Quise decir que el amor lo cura todo, pero tampoco os tomo por tontos.
Quise decir que si conjugamos ciertos verbos hacemos magia a los ojos de otros.
Quise decir que la vida nunca gira en torno a uno mismo, pero es muy cuestionable.
Quise decir que no pretendía hacerlo.
Quise decir que tampoco me conozco a mí mismo, pero que nunca lo haré.
Quise decir que el cambio es inevitable y que las circunstancias no se preveen.
Quise decir que mi vida fue útil, y sin embargo,
callé.