28/6/16

Is this love?

Mi chico es mi chica.
Mi chica es mi chico.
Hemos roto las barreras del género.
Hemos llamado animal al hombre,
sólo cuando era necesario.
Hemos sido testigos
de personas que pisaban a otras,
de destrucciones de dignidad,
de opresión,
de tijeras que cortaron cuerdas vocales,
de quien no dejaba bailar al resto.
Mi chica es mi chico.
Mi chico es mi chica.
Hemos visto caricaturas grotescas.
Hemos visto corazones rotos por la ley.
Hemos visto cómo hay quien
puede ocultar lo que es durante años.
Hemos visto cómo los hombres se separaban.
Hemos visto sociedades estamentales camufladas.
Hemos visto promesas rotas.
Hemos visto lobos con piel de oveja,
que por la noche arrasaban en la granja.
Mi chico es mi chica.
Mi chica es mi chico.
También hemos visto a héroes entre bastidores.
Hemos gritado hasta la afonía.
Hemos luchado por nuestros derechos.
Hemos sido libres en un bar.
Hemos renacido en una cama.
Hemos hablado con quién nos defendía.
Hemos opositado por el mejor puesto.
Hemos conocido lo que es "amar en tiempos revueltos"
a sabiendas que no es sólo un título.
Hemos amado tanto que da envidia.

Planes

Imagínate que por una vez pudiéramos construir un mar sólo para nosotros. Si me preguntas a mí cómo lo haría sólo puedo decirte una cosa: con olas. Olas de 5 metros que rompan lentamente creando un túnel de esos en los que los surfistas pueden presumir de acrobacias, que rompiera tan lento que me diera tiempo a pensar por qué alguna vez dejé de hacerlo. No pondría algas, son desagradables y se enredan en los pies cuando más confiado estás de que lo que vas a pisar es arena. Y mucha sal, para flotar sobre todo lo que preocupa, para olvidar lo negro del fondo más oscuro.

Si hiciera un mar, después de eso comenzaría a amontonar la arena grano a grano y al acabar, construiría una casa.

Si me preguntarás que a quién me llevaría a esa casa, te diría que no lo he pensado.

20/6/16

Videbé

Necesito descansar y vivir.

Subsistir a base de gotas de rocío,
que posteriormente se transforman en lágrimas
cayendo de tus ojos.

Yacer a la sombra de un templo
lleno de estatuas esculpidas por dioses.

Volver a creer que los borrachos dicen la verdad,
y no tonterías.

Reír de cansancio y acabar en un suspiro.

Plantarle cara a las manos que tantas piedras han tirado
sobre inocentes y esclavos.

Beber a sorbos la tristeza,
para olvidarla con la única penitencia de una resaca y mucha sed.

Dormir entre sueños imposibles
soñando que se cumplen.

Morir despacio en casa paso,
bailar más lento aún una balada
y que así, sea eterna.

Ser creyente de un Dios cruel,
para ver que la bondad es algo excepcional.

Desafiar a los valientes
a ver quién se atreve a ser el más cobarde.

Jugar a perder, y perder porque has ganado.

Recuperar la memoria entre tazas de café y una bonita sonrisa.

Sujetar dos mundos,
porque uno se queda corto
para la fuerza que tiene la miseria.

Corregir los aciertos
para aprender de nuevos errores.

Levantarse con la rodilla derecha,
saludar con el pie izquierdo.

Comerse el pasado,
a falta de chocolate en la despensa.

Cerrar los ojos
y pensar que mañana, será un día menos.

22/5/16

Dinero

El problema de todo esto comenzó en el engaño. Y todos sabemos que el engaño supremo es el dinero. Creemos que porque alguien haya construido un sistema, éste se debe ejecutar. Dejamos de plantearnos los posibles fallos y en lugar de criticarlos, ponemos parches y escondemos sus defectos. Somos la madre protectora de un niño conflictivo.
Trabajamos para conseguir un puñado de monedas en las que depositamos todas nuestras esperanzas. Esperamos que sirvan de cambio, de pasaporte o de ascenso a un lugar mejor. Nos convencemos del poder que un papel otorga por el hecho de que lleve la firma del estado.
Y cuando el cambio climático, del que tan poco preocupados estamos, provoque un incendio, cuando queme toda la paja seca que hemos ido amontonando...entonces, ese papel prenderá igual que cualquier otro.

18/5/16

Pecado capital y ángel

Un pecado capital es según Aquino aquel que tiene un fin excesivamente deseable.

Antes pensaba que no existían los pecados capitales, que todo el mundo tiene un límite, que no existe la gula porque en algún momento te dolerá el estómago; que la ira es pasajera; que la avaricia por mucho que pese, nunca romperá un saco si éste es resistente; y que la soberbia o el orgullo al contrario que ese saco, se crearon de arena para que de vez en cuando, alguien les pegue una patada. Y sin embargo llegas tú. Y maldito el día en que naciste. Maldita primera vez que te vi y maldita existencia la tuya porque me hace plantearme la mía sin ti. Hay vicios que son falsos, aunque se llamen pecados capitales, aunque la Iglesia los prohíba. Y sin embargo tú, tan legal, tan ángel, tan libre, tan real...eres excesivamente deseable. Tú, eres una contradicción. Y si no me crees, pregunta a los ángeles, que ninguno podrá combinar su naturaleza con la de pecado capital, pero tú, por supuesto, siempre has desafiado las reglas de la naturaleza.

Por eso me declaro naturalmente devoto del pecado capital.

Parásito

Y si es verdad que la soledad es un sentimiento,
igual no estoy tan hueco.
Porque los sentimientos, como mínimo,
ocupan espacio en el alma.
Lo malo, es que no creo en la soledad como sentimiento,
sino más bien como parásito.
Vive en nuestro interior y nos quita el hambre,
el sueño,
las ilusiones...
y nos coloca ojeras
y nos regala sed de alcohol,
sed de pecado capital,
sed de vicio.
La soledad nació del vientre de una muerta,
y se crió a la sombra
teniendo como única amiga a la desesperación.
La soledad lleva en la mano una lija,
y va raspando poco a poco
cada fragmento de nuestro corazón,
para dejarlo sin fuerzas.

La soledad no es un sentimiento,
porque los sentimientos no llevan armas.

Higos

Hay veces que no podemos saber exactamente el tamaño de las cosas. En verano recogemos higos en la finca del pueblo, mi abuela y mi madre suelen recoger también el resto de frutas...yo sólo voy a la higuera y elijo los frutos más gordos que puedo en la medida en que llego a las ramas más altas. Cuando miro cada uno de ellos pienso en si habría uno más grande, levanto la mirada y entonces me percato de que estaba en lo cierto, un poco más arriba está uno del que casi se sale el azúcar. En realidad todo es así, somos pequeños higos, y cuando creemos que hemos conseguido un tamaño perfecto, aparece uno más gordo y más dulce que nosotros. No es competencia, es debilidad. Tampoco es de extrañar que los higos más grandes a veces estén picados, los pájaros nunca fueron estúpidos, y al fin y al cabo...¿Quién se libra de los ataques de la vida?